Squarespace es un buen punto de partida. Pone una marca online rápidamente, se ve bien de serie y casi no exige conocimientos técnicos para gestionarlo. Los problemas suelen llegar después, cuando la marca crece y la plataforma empieza a frenarla: poco control sobre el diseño, un CMS rígido, un rendimiento justo y un SEO que solo se puede ajustar hasta cierto punto.
Webflow resuelve casi todo eso. Las dudas casi siempre tienen que ver con la migración en sí. El miedo es siempre el mismo: perder posiciones en los buscadores, romper enlaces o acabar con una web a medio hacer que se ve peor que la que tenías.
Este es el método que seguimos cuando migramos una web de Squarespace a Webflow. Cinco pasos, en orden, con las partes que realmente deciden si la migración sale bien.
La mayoría de las migraciones fallidas fracasan aquí, porque se saltan este paso por completo. Antes de reconstruir nada, necesitas una visión completa de la web que vas a dejar.
Haz una lista de todas las páginas y todas las URL, incluidos los artículos del blog, las páginas de etiquetas y todo lo que Squarespace generó automáticamente. Exporta tu contenido para no tener que copiarlo a mano más tarde. Después mira los números: qué páginas traen tráfico de verdad, cuáles posicionan para términos que te interesan y cuáles no ha visitado nadie en un año.
Es también el momento de decidir qué conservar, qué fusionar y qué eliminar. Una migración es una oportunidad poco habitual de limpiar años de páginas acumuladas. No arrastres peso muerto a la nueva web solo porque existe.
El instinto es recrear la web de Squarespace página por página. Resiste la tentación. Squarespace tomó decisiones de diseño por ti, y la mayoría no tienen por qué sobrevivir a la migración.
Empieza por una base sólida: una escala tipográfica, un sistema de colores, reglas de espaciado y clases reutilizables para que la web siga siendo coherente a medida que crece. Después planifica tus colecciones del CMS. Todo lo que se repite, artículos del blog, proyectos, miembros del equipo, debería vivir en una colección del CMS de Webflow y no en un montón de páginas estáticas. Aquí es donde Webflow se distancia de Squarespace, y merece la pena configurarlo con cuidado.
Trabaja el responsive desde la primera sección, no como un repaso al final. Es más rápido y el resultado es más sólido.
Esta es la decisión de SEO más importante de toda la migración: siempre que puedas, la nueva URL debe coincidir exactamente con la antigua.
Los buscadores llevan años asociando tu posicionamiento a direcciones concretas. Si cambias la dirección sin avisarles, lo tiras por la borda. Así que primero establece la correspondencia entre la estructura antigua y la nueva, mantén las rutas idénticas siempre que sea posible y cambia solo lo que tengas una razón real para cambiar.
Al migrar el contenido, llévate también los detalles: meta títulos, meta descripciones y textos alternativos de las imágenes. Comprime las imágenes por el camino, Webflow no lo hará por ti, y la velocidad de carga influye en el posicionamiento.
Para cada URL que cambie, configura una redirección 301 de la dirección antigua a la nueva. No es opcional. Es lo que indica a los buscadores que la página se ha trasladado en lugar de desaparecer, y lo que traslada su posicionamiento.
Regenera tu sitemap y envíalo a Google Search Console. Comprueba que las etiquetas canonical apuntan donde deben y que los datos estructurados de la web antigua se reproducen. Si la búsqueda con IA te importa, este es también el momento de añadir un archivo llms.txt y asegurarte de que tus páginas clave son legibles para los modelos, no solo para Google.
Si te olvidas de las redirecciones, verás caer el posicionamiento de páginas que iban bien. Si las haces bien, la mayor parte de tu capital SEO se traslada intacto.
Antes de publicar, revisa la web en staging: envía todos los formularios, haz clic en todos los enlaces, compruébala en un móvil y mide el tiempo de carga. Los formularios rotos son lo que más se encuentra después del lanzamiento, y lo más fácil de evitar.
Cuando apuntes el dominio, no te olvides del DNS y del SSL: una web que carga sin el candado perderá visitas y confianza desde el primer día. Después vigila de cerca Google Search Console durante las dos primeras semanas. Cuenta con una pequeña caída temporal mientras se rastrean de nuevo las URL. Si tus redirecciones y tu estructura de URL son correctas, el posicionamiento se recupera en pocas semanas. Si algo está realmente roto, Search Console te dirá dónde.
Reconstruir una web en Webflow es oficio, y es la parte que preocupa a la gente. En la práctica, es la parte sencilla.
Lo difícil es hacerlo sin perder lo que la web antigua se ha ganado: su posicionamiento, sus enlaces entrantes y la confianza que ha construido con los buscadores a lo largo de los años. Todo se reduce a un pequeño número de decisiones poco vistosas, sobre todo de URL y redirecciones, tomadas con cuidado y en el orden correcto.
Migramos webs a Webflow para marcas a las que se les ha quedado pequeña su plataforma actual y que no quieren perder terreno en el proceso. Si estás pensando en dejar Squarespace: bonjour@dellamattia.com.